La Ferrari de Perón rematada en 950 mil dólares; un año antes fue vendida en USD 1,6 millones

La Ferrari 212 Inter que perteneciera al ex presidente argentino se había vendido en enero de 2018 por 1.07 millones de dólares. En abril de 2018 volvió a salir a la venta y pagaron 1.59 millones de dólares. Su nuevo dueño la volvió a rematar y esta vez le tocó perder: la mejor oferta que consiguió fue de 950 mil dólares.

El auto fue vendido por el famoso sitio “Bring a Trailer” (“Traé Un Remolque”), que puso en marcha una puja en internet sin precio base. Es una jugada arriesgada, donde el propietario del vehículo se expone a perder mucho dinero si no aparecen oferentes de bolsillos generosos. Es lo que ocurrió este caso, donde un usuario llamado EventGuy se quedó con el auto por menos de un millón de dólares.

El auto estuvo en poder de Juan Domingo Perón –y los custodios de sus bienes durante su exilio- hasta 1973, cuando fue adquirido por el coleccionista argentino Conrado Tennino. La Ferrari permaneció en el país hasta 1987, cuando comenzó a cambiar de manos con frecuencia, entre compradores de Estados Unidos, Suiza y Alemania.

Fue uno de los autos de calle más rápidos de su época. La Ferrari 212 Inter Coupé esconde bajo su capot un motor V12 de 150 caballos que por entonces le permitía llegar a una máxima de 200 kilómetros por hora y acelerar de 0 a 100 en poco menos de 9 segundos. Nació como un purasangre con el que la casa de Maranello reafirmaba, ya en época de posguerra, aquella estirpe de competición forjada en los años previos en los distintos circuitos europeos. Y poco más tarde se transformó en la “Ferrari de Perón”.

La 212 fue develada primera vez como evolución del prestigioso 166 en el Salón del Automóvil de Bruselas de 1951. Y volvió a consagrarse como máxima atracción en la muestra internacional del año siguiente en París. Justamente en aquella cita parisina fue descubierta por el entonces presidente argentino. Y ya no sería conocida solamente como Ferrari 212.

Una de las escasas 82 unidades que se produjeron llegaba un año más tarde a la Argentina para sumarse a la exclusiva colección del General. Era la 212 Inter Coupé by Ghia, porque más allá de que había sido construida en Maranello, Enzo Ferrari le había encargado la carrocería al especialista Giacinto Ghia, fundador en Turín de una de las casas de diseño más prestigiosas de Europa.

Perón fue un ferviente amante de los autos y el automovilismo. Y entre sus joyas más destacadas ostentó varias motos Siambretta, un Alfa Romeo 1900 CSS Touring, un Giulietta Sprint y un legendario Cadillac El Dorado II que nunca pudo manejar. Aquel desembarco de la Ferrari en Buenos Aires, incluso fue contemporáneo al nacimiento del Justicialista, un auto popular de industria nacional impulsado por el propio Perón que se fabricó entre 1953 y 1955 en las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME).

El interior de pura sangre de época para la Ferrari 212

El interior de pura sangre de época para la Ferrari 212

La Revolución Libertadora que en 1955 derrocó al Gobierno peronista también clausuró la mayoría de las líneas de producción del Justicialista y marcó el inicio de un derrotero que parece no tener fin para la Ferrari de Perón. A tal punto que por estos días la 212 Inter está siendo subastada por tercera vez en un año y medio.

“Este 212 fue certificado por Ferrari Classiche en diciembre de 2017 y ahora el concesionario vendedor en Texas lo ofrece con un Libro Rojo (certificación de autenticidad de la marca), un informe de Marcel Massini (historiador de Ferrari), documentación original, fotografías de época, un kit de herramientas de fábrica, un manual del propietario original y un título de Arizona”, detalla la publicación en la web.

Con Perón exiliado, algunos de sus vehículos fueron confiscados. La Ferrari 212 Inter Coupé quedó a cargo de los custodios del General hasta 1973, cuando pasó a manos del coleccionista argentino Conrado Tennino. En 1987 abandonó la Argentina y recaló en Estados Unidos, luego fue a Suiza y más tarde a Alemania, siempre bajo la órbita de distintos compradores y coleccionistas.

En la última subasta de abril de 2018 pagaron 1.59 millones de dólares

En 1989 la adquirió Uwe Ohlsen Automobile, una firma automotriz que decidió restaurar la unidad con un radical cambio estético: allí la pintaron, insólitamente, de amarillo y negro. Volvió a la Argentina en 1996 y hasta octubre de 1997 se exhibió en una sala de un concesionario de la firma italiana en Buenos Aires.

Tras un fugaz retorno a Alemania, la Ferrari de Perón fue vendida en 1999 a Lee Herrington, un popular coleccionista estadounidense devoto de los deportivos de Maranello.

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