Nuevo Citroën C4 Lounge VTi

C4 Lounge VTi Live de 488 mil pesos: crítica completa

POR FUERA

En la anterior crítica ya hablé sobre el rediseño que recibió el C4 Lounge 2018. Me gustó mucho cómo quedó la trompa. Sin embargo, en comparación con sus hermanos mayores, el VTI pierde cromados en los bordes de los faros auxiliares delanteros, tiene una sola salida del caño de escape y cambia el diseño de llantas. Es el único C4 Lounge que calza neumáticos con medidas 205/55 R16.

Más allá de esas diferencias, es igual a los THP y HDi. El C4 Lounge sigue siendo un auto elegante y sobrio. ¿Realmente necesitaba un restyling? Tal vez podría haber seguido sin modificaciones, porque hay que admitir que la nueva parrilla resulta debatible para el gusto de algunos.

POR DENTRO

Sentarme de nuevo en un C4 Lounge es encontrarme otra vez con una posición de manejo cómoda, aunque siempre tengo que poner el volante en su ubicación más alta, porque si no queda realmente bajo. Se extraña el techo solar, que no está disponible para la versión VTI. La primera mirada al interior te deja con la idea de que faltan cosas. Es el problema de haber probado antes los THP y el HDI. “Memoria emotiva”, le dicen.

Los asientos del VTi están de tapizados en tela, con regulación en altura. El tacto del volante no es el mejor. Parece como que tuviese más plástico que goma (perdón la brutalidad descriptiva, pero trato de buscar la forma de transmitir la sensación). No tiene un buen grip. No es peligroso ni nada parecido, pero decididamente no es agradable al momento de tener que maniobrar mucho el volante. En los brazos centrales de la dirección tiene los mandos del control de velocidad crucero, la radio y el Bluetooth.

El tablero de instrumentos ya tuvo mis críticas en mayo. Volví a confirmar que no soy fan de ese tipo de diseño digital. Lo que más me incomoda es el cuentavueltas: una línea muy fina y en el mismo color que el resto, con lo que realmente hay que prestar atención para ver subir las rpm y saber por dónde está trabajando el motor. El “vistazo”no sirve.

La pantalla central es idéntica a los otros C4 Lounge, pero perdió el GPS incorporado. Lo bueno: se puede utilizar Android Auto o Apple Car Play. Gracias al Mirror Screen, podés ver el navegador de tu celular replicado en la pantalla táctil de siete pulgadas. El climatizador es de dos zonas y la configuración es bastante sencilla.

Las plazas traseras son amplias y con un gran lugar para las piernas de los pasajeros. El baúl es enorme (450 litros), y debajo de la alfombra está la rueda de auxilio. En el caso del VTi, tiene el mismo tamaño de las ruedas titulares, aunque con llanta de chapa.

La calidad de terminación y los plásticos están a la altura de sus hermanos más caros. Es decir, entre lo mejorcito del segmento. El equipo de audio es bueno, aunque no trae reproductor de CD (no me peguen, soy viejo) y cuenta con un sólo conector USB. En 2018, suena a muy poco.

SEGURIDAD

El Citroën C4 Lounge VTI resigna algunos elementos de seguridad con respecto a sus hermanos de gama, pero mantiene el control de estabilidad (ESP), el control de tracción, el ABS con REF (Repartidor Electrónico de Frenada), y AFU (Ayuda al Frenado de Urgencia). También cuenta con airbags frontales para conductor y acompañante, fijaciones Isofix en las plazas traseras, y ayuda de arranque en pendiente.

¿Qué pierde con respecto a los THP y HDI? Airbags laterales y de cortina, además del encendido automático de luces y el sensor de lluvia.

No hay resultados de pruebas de choque independientes para el C4 Lounge. De hecho, Citroën debe ser una de las marcas que menos veces fue evaluada por LatinNCAP (sólo una, con el C3).

MOTOR y TRANSMISIÓN

El propulsor que lleva el C4 Lounge VTI ya es conocido de otros modelos de Peugeot y Citroën fabricados en el Mercosur: es un cuatro cilindros naftero de 1.587 centímetros cúbicos, con sistema de distribución variable. Entrega 115 cv de potencia a 5.800 rpm y 153 Nm de torque a 4.000 rpm. Todo esto está acoplado a una caja de manual de cinco velocidades.

En los papeles, son 50 caballos menos que su hermano THP y la misma caballería que el HDI (aunque el gasolero hace la diferencia en el torque). En los papeles, es una brecha importante.

COMPORTAMIENTO

La potencia, justamente, era mi mayor temor: ¿cuánto repercutiría en el andar la falta de esos 50 cv con respecto al THP?

La respuesta es: poco y nada. Si bien se nota la diferencia al acelerar fuerte o querer ganar velocidad en ruta, el VTI se defiende más que bien, empujando parejo y tranquilo.

¿Te pega la espalda contra el asiento? No, de ninguna manera. Pero tampoco es un auto que tenga esas pretensiones. La caja tiene sus cinco cambios muy bien escalonados, sacando provecho de cada uno de los 115 caballos y haciendo que el VTI tenga un andar confortable y acorde al lugar que ocupa en el mercado.

Me sorprendieron los bajos consumos, tanto en ciudad (9,3 litros cada 100 kilómetros), como en ruta (7,1 litros cada 100 kilómetros a 120km/h). Acelera de 0 a 100 km/h en 11,9 segundos y alcanza los 189 km/h. Son cifras correctas para un naftero de 1.6.

Si algo conserva del resto de sus hermanos es el confort de marcha, con un buen andar tanto en ciudad como en ruta. Las suspensiones son cómodas, los neumáticos de 16 pulgadas y 205/55 ayudan en el confort y la carrocería y elementos del interior están bien ensamblados, evitando “grillitos” y otros ruidos extraños.

La ayuda para el arranque en pendiente es realmente útil y al estacionar se echa de menos la cámara trasera, aunque los sensores de retroceso ayudan mucho.

El manejo de la caja es corto y contundente, a gusto de quien escribe. Las marchas se notan cuando engrana: sin dudas, sin falsos recorridos. En ruta es un auto muy estable, fácil de llevar y que invita a recorrer kilómetros, más todavía cuando vemos los consumos.

CONCLUSIÓN

A veces, los prejuicios hay que dejarlos de lado y este “entrada de gama” termina siendo –quizás- el más lógico y razonable de los C4 Lounge. Tiene equipamiento por encima de la media, gran habitabilidad y un motor que se comporta de forma muy eficiente.

¿El diseño? A mí me gusta mucho cómo quedó después del restyling, pero admito que es discutible. El C4 Lounge anterior les gustaba a todos. El rediseño 2018, deja afuera a algunos. Tal vez por eso surgió esta versión de entrada a gama. Con un valor de 488 mil pesos, será ante todo un auto que conquiste por la relación entre precio, habitabilidad y confort de marcha. Es el más racional de los C4 Lounge.

Texto y fotos de Orly Cristófalo – autoblog.com.ar

 

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