Kaiser Carabela Limusina, coche insignia de la Expo Auto Argentino 2018

A punto de cumplir una década, Expo Auto Argentino celebró su novena edición con un día de fiesta; por muchos motivos había justificativos para festejar. Cada año hay marcas que cumplen aniversarios redondos, o se establecen autos emblemáticos, los cuales son exhibidos en un sector especial destacado. También se festeja el hecho de que este esfuerzo de muchas personas se ve cada vez mejor cristalizado y ya es una fecha importante en el calendario de exposiciones relacionadas con los autos. Esta es muy especial porque su temática se centra en lo que Argentina supo producir. Aquí se reúnen nuestros queridos autos nacionales; aquellos que vimos desde chicos, o donde nuestros padres viajaban en su niñez. Esta expo traza la línea de tiempo de nuestra memoria industrial y tecnológica, pues involucra empresas (muchas que ya no están), voluntades, conocimientos y mucha pasión volcada por todos aquellos antepasados que día a día trabajaron para que esos vehículos rodaran por nuestros caminos y ayudaran a construir nuestro país. Es también una posta temporal donde las generaciones de abuelos legan a sus nietos la memoria y la pasión por los coches que llevaron a sus antepasados. Solo basta verlos recorrer emocionados, yendo de una punta a la otra admirando los coches que se exhiben.

Hay que destacar que este patrimonio rodante es el producto de la dedicación y la devoción de sus propietarios. Ellos los rescatan, los conservan, los restauran y los ponen de nuevo en orden de marcha. Por eso se valora y se aplaude el resultado de los concursos de estado y las premiaciones que coronan tanto esfuerzo por hacerlos lucir como cuando salieron de las fábricas argentinas; esas que hoy prácticamente los ignoran, o se han desprendido de aquellos autos que inauguraron sus producciones locales. Conservación de patrimonio cero (salvo contadas excepciones)

Este año el coche insignia fue un Kaiser Carabela (sesenta años desde que comenzó su fabricación por Industrias Kaiser Argentina, IKA) convertido en limusina por el carrocero Gneco, que por entonces hacia colectivos y realizaciones especiales. También se le dio un área especial a Dodge con sus coches grandes de las series Coronado, Polara, RT y GTX (esta última festejaba 50 años de su lanzamiento), con sus impresionantes tamaños, y motores de seis en línea, y ocho cilindros en V. Impresionante el estado y calidad de lo expuesto. La mayoría del parque expuesto en la expo llega rodando por sus propios medios.

Los clubes siempre presentes trajeron sus mejores piezas. Estuvieron representantes de Torino, Rambler, Siam, Fiat, IAVA, Falcon, Taunus, Sierra, Peugeot, Citroën, Mehari, Microcoupes, Auto Union, Eniak-Antique, Gordini, Renault 4, Renault 12, Chevrolet, y algunos coches especiales que se presentan fuera de la órbita de los clubes. Se lucieron otros autos muy recordados que festejaban 40 años, los R12 Alpine, que llegaron en tres colores: Negro con franjas doradas, Azul con líneas plata, y el extraño rojo con blanco.

La sorpresa de este año fue un Ford Falcon Angostado, Turismo de Carretera, un singular experimento de la fábrica de Pacheco que consistió en seccionar longitudinalmente una carrocería de producción, para reducirle el área frontal y disminuir la resistencia al avance. El desafío era lograr esa mutilación sin cambiar dramáticamente el aspecto ni las proporciones del coche, para que mantenga la fisonomía similar al producto de uso civil. Siempre lo habíamos visto en revistas de la época, y en Expo Auto se presentó muy temprano una unidad en impecable estado. Bajo el capó llevaba un motor Ford F100 V8. Todo hecho en Argentina en 1967, con producción limitada pero habilitada desde fábrica. Un testimonio de la conexión industria-tecnología-automovilismo nacional, que ha quedado a mucha distancia ya.

La primera luz de la mañana también nos trajo una simpática Kombi Volkswagen producida en San Justo en 1982. No vino sola, detrás traía un tráiler casa rodante y una decoración bien sesentosa, al estilo Woodstock. La caravana está recorriendo el camino Ushuaia-Alaska y la joven pareja a bordo derrochó simpatía y buena onda. Ella lucía una panzota de embarazada, y esperan el nacimiento para continuar el viaje en plan familiar. Se llevaron el premio al mejor vehículo según el voto del público, que fue récord de concurrencia en esta edición.

No faltaron conferencias y charlas técnicas en la ya tradicional carpa de la firma Glassurit; donde el plato fuerte se dio al final con la entrega de premios y la presentación del libro “Un Siglo de Autos Argentinos” de la mano de su autor: Gustavo Feder, mentor y organizador de la expo. Es el primer tomo o entrega, que abarca desde los comienzos de la industria argentina, con la producción artesanal a principios de siglo veinte y llega hasta la primera producción seriada; en los años cincuenta con IAME e IKA.

Un enorme placer estar en Francisco Álvarez acompañando al amigo y compañero de viaje de tantas aventuras. Uno vive esta expo desde adentro ya que se ve el proceso completo que lleva todo un año. Sera otro motivo de festejo en 2019, Expo Auto Argentino alcanzará una década entre nosotros. Si todavía no la viste, prepárate con tiempo, será inolvidable.

 

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