Chevrolet Bel Air 1956 rescatado del agua

Llamativo por ser único en su estado, se hizo conocido desde hace más de 10 años recorriendo casi toda convocatoria fierrera no solo en Misiones, también del otro lado del puente sobre el Paraná o cruzando la balsa a Brasil.
El BelAir de 1956 fue uno de los últimos clásicos que Don Emilio Osvald, conocido coleccionista y rescatador de joyas mecánicas de Oberá, integró al Club de los Fierros. Hoy el auto está al resguardo y cuidado de otro incansable fanático de las cuatro ruedas, Alberto Lunge.

Tuvo como primer dueño a Eugenio Urrutia y segundo un tal Lepori. Pero la historia contemporánea del auto comienza en los años `80. Una gran inundación en Alba Posse dejó al viejo Chevrolet bajo agua durante años. Cuando ya parecía marcado su destino, Osvald lo descubre en ruinas. Tras duras negociaciones con el intendente de aquel momento que era su dueño, logró comprarlo en 1986 y restaurarlo llevaría más de una década. Lo trajo y el proceso comenzó. El trabajo de chapa lo hizo él mismo tal lo inmortalizaron las fotos, como así también la pintura blanca y verde aunque luego el taller de Anibal Yess (conocido como El Polvorín) se encargó de la última parte.
La luneta fue lo que más tiempo llevó, pues no se conseguía y en principio optó por mandar a hacer una nueva en una fábrica en Paraguay pero, al colocarlo no coincidía la curvatura. Pasado el tiempo hizo los contactos y desde Texas, Estados Unidos, logró traer la que hoy día tiene colocada.
La impecable tapicería fue hecha por Pizzutti. Cabe recordar que la línea Belair era más lujosa y completa de la época, como también la más deportiva.
El viejo motor original corroído por acción del agua, debió ser reemplazado por un Chevrolet 230, ya con encendido electrónico, carburador Holley y una caja 5º de la camioneta D20 que no solo le hace ahorrar combustible respecto a la vieja de tres cambios, también la potencia del 230 se aprovecha mejor sobre el pavimento, lo que requirió poner frenos a discos en las ruedas delanteras.
El instrumental es el original y funciona todo, excepto la tripa del velocímetro que ya no es la original y los reemplazos no aguantan, pero apenas se pone en contacto, regula como si fuese nuevo. La tapa del tanque de combustible siempre confunde a los playeros por su insólita ubicación, oculta detrás de la luz izquierda trasera.
Con sus más de 60 años encima, pero reluciente el auto descansa en el taller de Lunge donde recibe su mantenimiento y cuidado. Pisa la ruta para los diferentes encuentros de la región, el más lejano hasta ahora en la ciudad brasileña de Sao Gabriel, en la ruta que une Uruguayana con Porto Alegre, cerca de Uruguay, un recorrido de casi 1000 kms ida y vuelta que se bancó sin problemas. También ha estado en Dionisio Cerqueira, frente a Irigoyen; en Encarnación presente en las convocatorias de Club Mitaí; y el pasado fin de semana en el 4° Thermas Classic Car realizado en Iraí, al norte de Porto El Soberbio (Brasil) el pasado fin de semana donde, párrafo aparte, hubieron 392 vehículos inscritos de 73 municipios diferentes, incluyendo Argentina, donde los expositores pudieron disfrutar de todas las instalaciones termales, yacuzzi, etc sin cargo.
Al regreso, la batería del BelAir dijo basta y en el camino debió reemplazarse pero ese fue todo el percance que tuvo.
Osvald además posee una cupé Chevrolet 1940 que compró en el año 1973 y estuvo al servicio de la panadería durante años; un camión Viking de 1958; una camioneta Chevrolet 1951 “Sapo” rescatada del olvido; otra Viking 1958 que ya dejó de prestar servicio a la empresa y descansa junto al BelAir y su última adquisición un Chevy serie 2.

El bunker de Lunge es un mundo aparte. Mitad salón de exposición y mitad taller de restauración, allí hay tantos autos y piezas que hasta Alberto perdió la cuenta. Mientras nos mostraba la joya de 1956, iba recordando cada uno de los coches restaurados, en proceso o que esperan volver a la vida alguna vez. Entre estos su camioneta Chevrolet Delivery Custom de 1939; el Ford A Canadiense 1931 de Orlando Schuster, una Chevrolet C10 casi lista, una Jeep Gladietor en proceso avanzado, una Ford Voiturette, una Studebaker, dos Chevrolet 400, entre otros.

 

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El modelo

Hasta 1954 Chevrolet tenía la fama de ser un auto fiable pero muy conservador; sus líneas redondeadas y su motor 6 cilindros en línea no tenían nada de extraordinario (ver foto del Chevrolet 1954). En 1953 los directivos de General Motors sabían que había que hacer algo radical para competir con el Plymouth y especialmente el Ford, con su motor 8 cilindros en V. Así que seleccionaron a Ed Cole (un joven ingeniero que había desarrollado el motor V8 del Cadillac 1949) para desarrollar un auto totalmente nuevo. Para comenzar se desarrollo un motor 8 cilindros en V muy compacto (265 pulgadas cúbicas, es decir 4.7 litros) y potente (162 caballos). Este motor podía venir con carburador cuadruple, lo que aumentaba la potencia a 180 caballos.
En cuanto al sistema eléctrico, en el 55 se paso a doce voltios. Pero lo que más llamo la atención fue la carrocería: el auto era un poco más cuadrado y espacioso, con un gran panorámico envolvente y unas alas traseras llamativas pero elegantes. La parte delantera fue creada a último momento por Harley Earl, el guru del diseño de la General Motors. Earl se basó en el Ferrari y el resultado fue una parrilla cuadriculada muy sencilla y que se diferenciaba de la competencia.
El Chevrolet 1956 es un auto que tuvo el inconveniente de haber sido un tanto olvidado debido a la gran popularidad de los modelos 1955 y 1957.
En cierta forma el Chevrolet 1956 ha sufrido el “síndrome del hermano de en medio”. Por una parte el “hermano mayor” (el modelo 1955) significo una revolución para la marca tanto del punto mecánico como estilístico, y el “hermano menor” (el modelo 1957) es considerado como el mejor auto de su época. Así las cosas el Chevrolet 1956 es un modelo de transición, pero tiene características únicas que lo hacen muy llamativo.

La gama de automóviles Chevrolet estaba compuesta por 3 líneas: La serie 150, económica y sin cromados, que se usaba con frecuencia en flotas de compañías o taxi. La serie 210 tenían mejores terminados, pero le faltaban acabados de base como el reloj en el tablero. Finalmente la línea Bel Air era la más lujosa, con numerosos cromados, cojinería y copas, muy bien terminados para un auto económico.

El modelo 1955 de Chevrolet desarrollado por Ed Cole y su equipo significo un cambio radical para esta marca. De repente dejaba de ser un auto entre los más conservadores del mercado para convertirse en uno de los más modernos. El Chevrolet 1954 se caracterizaba por sus formas redondas y su motor 6 cilindros en línea. En 1955 Chevrolet ofrece una carrocería mas cuadrada con una parrilla inspirada en la del Ferrari y un potente motor 8 cilindros en V. Otra característica del modelo 1955 es la variedad de colores; la mayor parte de los autos vendidos son de dos colores separados por un bocel cromado en los costados.

Con tan grandes cambios los especialistas creían que el modelo 1956 seria muy parecido al de 1955. Sin embargo Chevrolet tenía una muy fuerte competencia con Ford y decidió invertir cerca de 40 millones en el nuevo diseño del modelo 1956.

Chevrolet gasto más de un millón de dólares solamente en el rediseño del frontal. La inversión también se efectuó en la parte mecánica. El chasis fue revisado al igual que la suspensión (resortes más largos y mejor posicionados) para obtener más estabilidad.

Otro aspecto importante era la potencia, pues la competencia (Plymouth, Ford) hacía muchos esfuerzos en ese sentido. Para mostrar la velocidad del nuevo modelo, se decidió intentar romper el record de velocidad para la categoría de automóviles no modificados. El 5 de septiembre de 1955 un Chevrolet Sedan Sport logro subir la montaña Pikes Peak en solo 17 minutos y 24 segundos, más de 2 minutos mejor que el record anterior. El motor era un V8 de serie con “Power Pack” (carburador cuádruple, doble tubo de escape) de 205 caballos de potencia.

 

La carrocería del modelo 1956 es unos 6 centímetros mas larga que en el 1955, pero por lo demás las dimensiones son similares. Con respecto a 1955 el principal cambio es en el frontal; la parrilla era más convencional, compuesta por gruesas barras cromadas horizontales. Las direccionales de forma cuadrada se encontraban a los costados de la parrilla para completar un frontal muy simple y armónico.

El interior es muy parecido al del 55, pero la banda cromada que cubre el tablero tiene ahora barras horizontales en vez de orificios en forma del logotipo de Chevrolet.

Las luces traseras eran mas grandes que en 1955 y los cromados sobre las puertas mas anchos. El capot era mas plano que en el año anterior y estaba adornado con un emblema de la marca y una ”V” cromada para los autos con motor de 8 cilindros. En la parte trasera las ruedas estaban más descubiertas que en el 55. En opcion se ofrecia la rueda de repuesto externa (“Continental Kit”).
A nivel de colores se ofrecían 10 tonos simples y 14 combinaciones de dos colores.
Ciertas combinaciones fueron muy originales, como el verde con amarillo, y el amarillo con negro, particularmente vistosas en el hardtop coupe.

El motor V8 de base era muy potente (170 caballos); el auto podía alcanzar los 100 km/hora en cerca de 12 segundos y la velocidad máxima era cercana a los 160 km/hora. Con un carburador cuádruple (motor “Super Turbo Fire”) la potencia aumentaba a 205 caballos y la velocidad máxima era de 175 km/hora, muy veloz para un auto de gama baja. Con este motor se podia llegar a 100km/hora en cerca de 9 segundos.

Ciertos modelos tenían dos carburadores cuádruples para una potencia total de 225 caballos. También se ofrecía el tradicional motor 6 cilindros en línea de 235 pulgadas cúbicas (3.9 litros), 140 caballos a 4,200 rpm, transmisión manual, con overdrive o automática, carburador sencillo.
El Chevrolet 1955 fue conocido como “The Hot One” (el auto de moda). Para 1956 el slogan fue “The Hot One ‘s even hotter” (el auto de moda, ahora aun mejor), que muestra bien que la empresa quiso aprovechar la buena reputación del Chevrolet 1955 para promocionar el modelo 1956. Las imágenes son en general dibujos de artistas en escenas familiares y campestres.
El Chevrolet, al igual que en 1955 venia en tres series: 150 (de base), 210 (intermedia) y Bel Air (de lujo). Se presentaron nuevos modelos en las series Bel Air y 210: el sedan 4 puertas sin parales en las series, y las camionetas Station Wagon “Beauville” de 9 pasajeros.
En cuanto a modelos, había sedanes y camionetas de dos y cuatro puertas. En la línea Bel Air también había un convertible y un cupe sin párales, con líneas muy parecidas a las del convertible. El Chevrolet 55 tenía numerosas opciones: caja automática, visera para el panorámico, rueda de repuesto en el exterior del baúl (Equipo Continental), bomperetas, cromados adicionales para las puertas, brújula y hasta maquina de afeitar eléctrica!. El éxito no se hizo esperar : se vendieron más de 1.8 millones de automóviles Chevrolet modelo 1955.

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